jueves, 23 de junio de 2016

Yo explico al doctor Asimov: conversación con el ultramundo.


Querido, estimado, adorado doctor Asimov:
He de pedirte mis más sinceras disculpas: en el mensaje anterior fui demasiado deprisa olvidando que tú nos dejaste en 1992 y desde entonces han pasado muchas cosas, algunas de las cuales has predicho sabiamente; otras no, todo hay que decirlo. Pero lo del aburrimiento y el auge de la psiquiatría... ¡Yo misma lo he vivido, en forma de depresiones! Estaba sola, igual porque pertenecía a esa élite por ti mencionada que no quiere ser esclava de las máquinas. De hecho el otro día desconecté las notificaciones de What's App, un servicio de mensajería instantánea popularísimo que envía texto, imágenes y voz. No, las dos P no son un fallo: se trata de un juego de palabras con "applicación", "App", abreviatura universalizada y que también toma Apple -observa que aquí se encuentran igualmente las dos P-. Gracias a los IPhones y a los pequeños ordenadores Mac, la manzanita ha sufrido un avance considerable. Mas me parece que tenemos que ir por orden y comenzar por Internet... ¿O no?

A diferencia de MsDos, Windows es un entorno gráfico pensado para torpes que no quieran aprender y precisa del teclado sólo para escribir. Los ciegos nos basamos en combinaciones de teclas, bien del propio sistema o de nuestros revisores de pantalla, y hemos de lidiar con páginas que, por su abundancia de gráficos sin etiquetar y de animaciones en movimiento, son inaccesibles y lo ralentizan todo.

Incluso los niños pequeños usan o poseen teléfonos inteligentes y ordenadores, pero los estudiantes aprenden lenguaje de programación sólo en carreras específicas, pues los ordenadores ahora lo hacen todo y no hay que escribirles los comandos; me refiero a los usuarios de a pie, que no tienen que poner eso de "cd..", "c:\>", "imput", "output"... ¡ Me viene un recuerdo de cuando había que meter los datos por cinta magnetofónica, con una serie de bips; de ceros y unos. ¿Qué nota es el cero y qué nota es el uno? Me refiero: ¿a qué frecuencia vibran y qué nota musical representaría cada una? ¿Volverás para responderme?

¿Te acuerdas de cuando el CERN creó las famosísimas tres w? Famosísimas ahora, claro; la World Wide Web. Igual no lo sabes: como no lo extendieron comercialmente hasta un año después de que nos dejaras... Pero sí: ¡tú lo sabías todo! ¡Y fíjate ahora! Cualquier persona tiene ordenador en su casa, y muy pequeñito; además de un teléfono inteligente enano que le permite llevar el orbe en el bolsillo. Lo de las videoconferencias está a la orden del día, y el autoaprendizaje, lo que ocurre es que no se lo sabe aprovechar: ¡son tantos los que emplean la red para malos fines! Boredom, boredom: ¿por qué no haces venir a los de la Segunda Fundación, a ver si arreglan a la humanidad?

Nuestro motor de búsqueda universal se llama Google, cuyo nombre viene de Googol, como habrás imaginado: ¿verdad que es maravilloso que tal denominación fuese creada por un niño de nueve años? Como bien dices, los niños son agudos e ingeniosos y no se cortan a la hora de preguntar: ¿por qué en la adolescencia empiezan a aburrirse, a morir poquito a poco, salvo esa élite de la que hablas?

Las búsquedas en Google tardan no sé cuántos poquísimos milisegundos: para mí, no versada en matemáticas, son inmediatas. Sí: el ordenador es como una religión. Existen diversos protocolos de comunicación, como el SMTP para los correos, el P2P ("pear to pear") para las conversaciones instantáneas, el FTP para la transferencia de archivos y el Http o protocolo de transferencia de hipertexto (que incluye enlaces -rutas directas a otras páginas-, imágenes, gráficos y demás).
Antes nadie sabía por estos lares españoles qué era la arroba, pues ya no empleamos esa unidad de peso, mas desde que el signo se generalizara en las direcciones de correo electrónico se ha hecho popular. Esto lo usa todo el mundo, lo del correo, desde casa y nos enviamos libros, discos, a través de nubes virtuales en servidores de no sé dónde, que permiten gran capacidad de almacenamiento.
Microsoft y Appple siguen siendo las dos grandes empresas, que ya compiten menos porque la segunda se ha especializado en los aparatitos enanos que todos llevan en el bolsillo: IPhone. Bueno, no todos; los hay de otras empresas. También están las tabletas, un poco más grandes. Por cierto: Steve Jobs tuvo cáncer y se negó a los tratamientos convencionales, optando por la homeopatía: ya ha muerto. ¡Increíble!

A las máquinas se les puede hablar, pero lo del dictado y el reconocimiento de voz, al menos en español, funciona regular y me hace cometer faltas de ortografía que nunca habría tenido; por eso prefiero escribir con teclados externos, pero el mío se ha estropeado. ¡Ah, no van con cable! El teclado y muchos cacharros que interconectamos, digo. Es un puerto llamado Bluetooth, que se denomina así por el apodo de Harald, rey vikingo: en noruego, como bien sabes, Blåtand; en inglés Bluetooth; en español, diente azul; pero la gente de a pie no suele conocer este dato.

Sí, contamos con muchísima comida precocinada que nos resuelve bastantes papeletas; pero todavía la gente -quien lo haga- elabora alimentos per se. Y no, no vivimos en casas subterráneas: ¡no me gustaría! ¿Tanto íbamos a dar la espalda a la Naturaleza?

El Siri es un asistente virtual de los dispositivos de Apple al que le preguntamos todo y él se encarga de buscarlo, como habrás deducido por mi anterior artículo. La tecnología robótica avanza, pero la psicohistoria se quedó en tus novelas y los robots no obedecen a esas leyes ni son tan inteligentes como para cuestionarse, por ejemplo, su creación o lugar en el universo. Como diría Hawking, tal privilegio le corresponde únicamente a la especie humana.

Ya se almacena todo digitalmente: libros, música... Eso lo sabes: ¡ceros y unos, ceros y unos! Temo que se pierdan los libros de papel, principalmente aquéllos en Braille por su volumen y alto coste de producción.

La natalidad se controla en algunos sitios más que en otros: lo de la superpoblación es un mal endémico.

Seguimos siendo bárbaros: fundamentalismo islámico, terrorismo, descerebrados que atacan de buenas a primeras y porque sí, parejas que se asesinan, pederastia, virus informáticos, incendio de bosques, corrupción política, robo, pobreza en países subdesarrollados e infinita riqueza concentrada en manos de unos pocos...

Continuamos maltratando animales y cargándonos el planeta. Por desgracia, las placas solares no están muy extendidas. Lo del calentamiento global sigue siendo preocupante: ¡los glaciares se retiran! ¡Los polos se derriten! ¡El nivel del mar sube! ¡Hace frío y calor cuando no toca! ¡Socooooorrooooo!

La gente es cada vez más frívola y superficial, si nos ceñimos a la mayoría; también más ruidosa. Hay mucha redundancia en nuestro mundo; mucha saturación, mucha información sobrante, y nosotros nos damos choquetazos contra el cristal, como la mosca que no encontrara la salida: ¿me ha quedado bien el símil?

Lo dijiste estupendamente: cuanto más acceso al saber tenemos y más cacharritos, cuanta más democratización -o al menos así se entendería a priori- de la cultura, más bruta es la gente. Claro: no sabemos dónde acudir; estamos sin guía: sin Segunda Fundación. ¿Qué diría Alfonso X el Sabio si nos viese?

Las enciclopedias han dejado de producirse y existe una página, llamada Wikipedia, que emula a tu ficción de Trántor pero no la edita una élite, sino que puede ser corregida y aumentada por todo el mundo. No, no lo preguntes, claro que ocurre: ¿ibas a decir que hay vándalos que destrozan las ediciones? ¡Sí, sí y sí! Y que acudimos a fuentes sin consultar su fiabilidad: también, también y también, y lo peor son las páginas pseudocientíficas. Hay personas que por ejemplo se atreven a increpar a sus médicos porque han leído en Internet... O, peor aún: automedicación. ¡Pero Jobs era muy listo! ¿Cómo tan crédulo?

Los coches y taxis eléctricos no se propagan porque las petroleras destruyen las patentes, supongo. Los hay robóticos, pero no están diseñados para el uso particular, aunque las tecnologías de satélite lo permitirían. Hm, en realidad no lo sé: ¿cómo detectan que hay otros vehículos u obstáculos al lado? ¿>Podría un ciego, en un futuro, conducir uno de estos transportes? ¡Tienes que venir para explicarme! Si no, me enfado.

No, a Marte no ha ido nadie todavía: eso tiene poco sentido, ¿no? Lo de las misiones al espacio tripuladas por humanos, digo; lo usaron en la Guerra Fría para presumir y colgarse medallas contra el enemigo; pero, ¡vaya cantidad de dinero perdida! Llega uno, pisa la Luna, dice que la ha pisado, se va y... ¡Ya está! ¡Para eso no hace falta mandar a nadie, los satélites se encargan del trabajo! Bueno, he aquí la humilde opinión de una ignorante.

Plutón ya no es planeta, no me preguntes por qué: cierto que podría buscarlo, mas he de desayunar; todavía no tengo ningún cacharro al que le diga que me prepare café y tostadas y me los lleve a la mesa, pero sí hay robots de cocina y, como predijiste, cafeteras que se encargan de todo: ¡eres un genio!

¿Por qué nos has dejado tan pronto, my dearest? ¿Por error médico? ¡Qué triste! En cualquier caso, yo no te habría conocido vivo tampoco, si consideramos tu terror a volar, a no ser que hubiese ido ex profeso a Estados Desunidos: ¡pero te habría escrito cartas y enviado correos electrónicos!

Adiós, doctor Asimov, que me restan 78 preguntas de tu libro. Gracias por enseñarme a pensar, junto con Stephen Hawking; aunque discurra por caminos nada correctos. I LOVE YOU strongly and deeply!!! Come back, please!

[13 hours later]

Pero, pero, pero... ¿Cómo lo has hecho? ¡Has vuelto, has vuelto! He empezado a leer y, al pasar la página... ¡Me explicas lo de Plutón! "23: ¿en qué difiere Plutón de todos los demás planetas?". ¡Estoy llorando! A los 12 años decidí que el número 23 era mágico para mí: numeración que mi padre asignara a su cinta de los Conciertos de Brandemburgo bachianos. Y ahora vienes tú..., justo a responderme a lo que te pregunté esta mañana: ¡qué ansias docentes! Una duda: ¿mantenemos esto en secreto? Perdona: lo de la órbita inclinada y lo del plano ecuatorial no lo he comprendido muy bien, investigaré despacio. Pero, te pido: ¡regresa de nuevo! Claro que me lo narras desde tu conocimiento de entonces, cuando todavía Plutón era considerado planeta. obvio: incurrirías en paradojas si aprendieras más. ¡Huy! ¿Y qué hacemos con todo esto que te he dicho hoy? ¡Me estoy liando! ¡Ah! Lo entiendes pero no lo procesas, o al menos no como nosotros; porque estás..., porque estás física y oficialmente muerto. Un día me aclaras cómo vences estas contradicciones. Lo que quieres es que yo aprenda a partir de tus libros, pero por mí misma, y con otras fuentes; me pones en el camino, ¿verdad? Como voy a hacer con Plutón: investigar desde lo que ahora se sabe. ¡Qué inteligente! ¿Te cuento, ahora yo, un secreto? El hecho de que ya no vivas con nosotros no supone ninguna barrera, aunque me hubiera gustado conocerte en el mundo... real. Pero bueno, es un mal menor: ¡te quiero así, y existirás siempre en todos los que te admiremos! Prométeme sólo que me iluminarás; me ilustrarás; me instruirás. PLEASE EXPLAIN!

4 comentarios:

  1. Adoro tu imaginación Rocío, tu ingenio y tu capacidad de reproducir y compartir cositas como esta. Es alucinante, yo ya no sé qué más decirte, se me acaban los calificativos.

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  2. Respuestas
    1. ¡Pero es que volvió para explicarme! ¡Y bajo el escudo de los conciertos brandemburgueses! Únicamente alguien tan genial Como el doctor Asimov puede traspasar de ese modo la infranqueable barrera Del ultra mundo. ¡Y lo hace para enseñarme! :-) lo adoro.

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  3. ¿Qué opinas de esto, doctor Asimov?

    https://youtu.be/bY-T2OUZavg

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