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lunes, 20 de marzo de 2017

Alonso Lobo, polifonista de Osuna.


El 5 de abril de 1617 fallecía Alonso Lobo, polifonista de la talla de Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero o Cristóbal de Morales, si bien no tan conocido. A nosotros nos debería resultar familiar, pero por desgracia no ocurre tal cosa.
Lobo nació en Osuna alrededor de 1555. Recibió un título en nuestra universidad y trabajó en una iglesia de la Villa como canónigo. En 1591, la catedral de Sevilla lo nombró asistente de Francisco Guerrero, de quien fuera discípulo y al que sustituyó como maestro de capilla durante sus ausencias.
En 1593 lo contrató la Catedral de Toledo y en 1594 volvió a Sevilla.
Su influencia se extendió pronto en el extranjero; en el México colonial fue considerado uno de los compositores más relevantes.
Entre las obras de Lobo destacamos misas y motetes, tres pasiones, lamentaciones, salmos e himnos, además de un Miserere para doce voces, hoy perdido. Tampoco ha sobrevivido música secular o instrumental; o al menos no tenemos noticia de ello.
 
El 5 de abril tendrá lugar un concierto homenaje en la Catedral de Sevilla, templo al que honró con su música. Por fortuna, el día siguiente se ofrecerá un concierto en la Colegiata de nuestra localidad: ¡espero que no sea el único! También se descubrirá una placa conmemorativa. ¿Por qué no son publicitados convenientemente estos actos? Yo, tremendamente interesada, me acabo de enterar por una coralista sevillana que actuará en el concierto.
He oído cantar piezas de Alonso Lobo recientemente en un curso de música antigua que tuvo lugar en Cambridge. "¡Anda: ése es de Osuna, de donde yo nací, en Andalucía!" –exclamé orgullosa. "Really?". Los cantores me miraron con interés reverencial. En cambio ahí estamos nosotros, compatriotas, sin ni siquiera dedicarle una plaza importante o erigirle una estatua; sin traer a coros (sólo puntualmente por imperativo de la ocasión) o crear uno que interprete su música, entre otras; sin instruir a nuestros niños sobre la figura musical con que contamos y la importancia cultural de un municipio que tenía duques, universidad, capilla musical e ilustres figuras a lo largo de la Historia, como Francisco Rodríguez Marín.
La cultura no vende. Eso parece afirmar la actual izquierda en cualquier punto de España, que confunde el interés por el pueblo con el populacheo y la chabacanería,.
Recuerdo la época gloriosa de nuestro Conservatorio, cuando cada dos semanas tenía lugar un interesante concierto de música clásica. Me suena vagamente un periodo anterior en que se hacía teatro y Cineforum en el Instituto, y los alumnos tenían nivel, humor y espíritu crítico. Lorca o Alfonso X eran interpretados, con música acompañante que tocaban los niños del colegio con flautas de pico e instrumental Orff. ¡Eso era cultura, amor por el conocimiento y buen hacer!
En enero pudimos disfrutar de una magnífica actuación de los violagambistas Fahmi y Rahmi Alqhai, reseñada en este mismo blog. El título del acto era "Homenaje a Alonso Lobo": ¿por qué? ¿Para escurrir el bulto? ¿Qué tienen que ver la música francesa e inglesa del Barroco para viola da gamba con la polifonía religiosa del Renacimiento? Francamente, no veo oportuno que despistemos así a la audiencia.
Confío en que, en lo que queda de año, nuestro pueblo ponga remedio a la situación y se una al aniversario de un grande, considerado por Victoria como su igual. ¿Qué pensarán en el resto del mundo cuando vean que nosotros, sus compatriotas, ni siquiera lo conocemos? ¡Tendríamos que avergonzarnos!
Muchas gracias, ¡y apostemos por la cultura! Sólo eso nos hará grandes, libres y sabios.
 
   

OSUNA: ACTO POR EL ANIVERSARIO DE ALONSO LOBO.
06/IV/2017.
-18:45: descubrimiento de una placa conmemorativa por el cuadricentésimo aniversario de la muerte.
-19:00: conferencia a cargo del musicólogo Juan María Suárez Martos.
-20:00: concierto. Ensemble Alonso Lobo acompañado de Oniria.
[9 de abril]. Artículo ofrecido en El Pespunte, periódico local, sobre los actos en homenaje a Lobo.

martes, 7 de marzo de 2017

Queremos etiquetado en Braille para los máximos productos posibles.




 

El otro día iba a tomar un vaso de leche. Abrí el cartón y resultó ser caldo de pollo. "Bueno: esta noche toca sopa".
A media mañana quise zumo de naranja, pero abrí uno de piña. ¿Me voy a por el de naranja y mantengo los dos en uso, o me resigno?
Por la noche decidí cenar algo ligerito: un envase de arroz para cocer al microondas acompañando a un trozo de pez espada a la plancha. El contenedor resultó ser de calamares en su tinta, que no casaban muy bien con el filete.

Muchas de estas eventualidades podrían evitarse con un correcto etiquetado en Braille de los productos. He visto en el Coop de Inglaterra que casi todos los preparados alimenticios frescos lo tienen, y los postres, y algunos cosméticos. No creo, pues, que resulte tan difícil una legislación al respecto, como la de los medicamentos: ¡imaginaos el trastorno y los riesgos para la salud si no dispusiéramos de la ventaja del rotulado!

 
Si queréis, podéis sumaros a la campaña que recoge firmas para que la propuesta se lleve a debate en la Oficina Española del Parlamento Europeo:
Change.org: por una legislación que obligue al etiquetado de productos en Braille
Con demasiada frecuencia no se piensa en las necesidades de los ciegos. Aquí en españa es usual que nuestras peticiones las deriven a la ONCE, y así el gobierno se implica poco. He comprobado en otros países que se ocupan más de la accesibilidad en ciudades: medios de transporte con megafonía operativa, semáforos acústicos, mapas y maquetas en Braille en las calles, museos con información en nuestro sistema de lectoescritura y reproducciones en relieve, etiquetado en productos, etc.
Por favor: ¡imitemos a nuestros vecinos de Europa! ¡Ayúdenme! Los ciegos también contamos.
Muchas gracias por vuestro interés y vuestra immplicación.
Entrevista para el programa "Gente despierta", de Radio Nacional de España.
Artículo en El Correo de Andalucía.
Entrevista en Las Mañanas de RNE.
Nota de EFE.
En el Telediario de Televisión Española (pulsad en "00:33:46 Braille").
Noticia en Canal Sur Televisión.
Artículo en El Mundo.

domingo, 26 de febrero de 2017

La carta que nunca leerá Carl Sagan.




Habitamos un universo donde los átomos se fabrican en los centros de las estrellas, donde cada segundo nacen mil soles, donde la vida nace entre estallidos gracias a la luz solar y a los relámpagos en los aires y las aguas de planetas jóvenes; donde la materia prima de la evolución biológica se fabrica a veces en la explosión de una estrella a medio camino Del centro de la Vía Láctea, donde una cosa tan bella como una galaxia se forma cien mil millones de veces: un Cosmos de quasars y de quarks, de copos de nieve y de luciérnagas, donde puede haber agujeros negros y otros universos y civilizaciones extraterrestres cuyos mensajes de radio pueden estar alcanzando en este momento la Tierra. ¡Qué pálida son en comparación con esto Las pretensiones de la superstición y de la pseudociencia! ¡Qué importante es que hagamos progresar y comprendamos la ciencia, esta empresa característicamente humana!
. Carl Sagan: "Cosmos".

Nada tan rico como el inagotable caudal de la Naturaleza. Tan sólo nos muestra superficies, pero su profundidad es de un millón de brazas.
Ralph Waldo Emerson.

Queridísimo, sapientísimo, gran doctor Sagan:

Bueno, no sé qué tratamiento aplicarte. ¿Prefieres profesor Sagan, o simplemente Carl? Tras casi dos meses oyendo tu voz... ¡-Qué razón tienes, cuán maravillosos son los libros! Puedo acudir a ellos tantas veces como quiera y gozar de la compañía de genios presentes y pasados. ¡Ay! Si no nos hubiésemos encargado de destruir tanto saber... Como a ti me indigna sobremanera lo de la Biblioteca de Alejandría, y comparto el pensamiento de nuestro veloz progreso si la barbarie y la sinrazón no hubieran pisoteado el conocimiento jonio. Escribí unas líneas en homenaje a Anaxágoras, Sócrates, Hipatia y algunos otros grandes frenados abruptamente en su búsqueda del conocimiento:
También arremetí contra la intolerancia religiosa, cosechando muchas críticas por ello:
¡Oh, Dime, te ruego: ¿Por qué ocurre esto? Parece ser que estamos lejos, a años luz de conseguir esa hermandad humana que predicas, sin rechazo cultural, para poder seguir construyendo y hablar en nombre de la Tierra. La amenaza nuclear no es tan evidente como en tus tiempos; o al menos quiero creer que no, pero... El Estado Islámico comete tropelías que no relato por miedo a las lágrimas, y en el otro extremo de esta palanca mortífera de primer grado -por tipo de palanca y por destructora- se amontonan gobiernos occidentales de extrema derecha y principios absurdos, como el de Donald Trump. ¿Qué hubieras escrito si lo hubieses visto? ¿Crees que todos esos bárbaros no fueron acariciados en su niñez? Sí: los pequeños que sufren maltrato no desarrollarán el cerebro con normalidad; en él quedarán secuelas para toda la vida. Sólo tras la adolescencia se consolida el centro de control cerebral y las huellas anteriores de la barbarie humana lo dislocan, en mayor o menor medida. ¿Por qué somos así? Capaces de crear sublimes obras de arte y, al mismo tiempo, de levantar la mano contra una tierna criaturita indefensa (!viles, cobardes, sádicos abyectos: dañar a niños!!!) contra la esposa; contra alguien que piense de modo diferente al nuestro. O de estrellar aviones y colocar bombas donde sea, ¡contra la especie, Homo Sapiens Sapiens! Temía a las lágrimas y ya han nublado mis ojos. Siento que no estés aquí para abrazarme y consolarme. Quisiera pensar que nuestra inteligencia evolucionará con objeto de  frenar la autodestrucción..., ¡pero sé que es una utopía! !Asimov, trae a los de la Segunda Fundación! Querido Carl: te fuiste casi un lustro después que el gran Isaac, a quien sin duda conociste. De adolescente soñaba con esa inteligencia benefactora que manipula nuestras mentes para erradicar el mal. ¡Ay! ¿Por qué nos dejasteis tan pronto? Ahora tendrías 82 y yo podría dirigirte mis líneas realmente, y tal vez responderías a mis muchas dudas. En junio descubrí el coloquio televisivo que mantenéis Stephen Hawking, Arthur C. Clarcke y tú: ¡es tan interesante...! Me encanta que prologaras la Historia del Tiempo de mi amigo Hawking, libro que me hizo emerger de las tinieblas emocionales e interesarme por nuestro cosmos. Bueno, en realidad fue la película "La teoría del todo", que no conoces, basada en la vida del genial Stephen a quien supongo que admirarías como yo: ¡el triunfo de la inteligencia, la constancia, el tesón y la voluntad!

Hace más de un mes empecé tu magnífico libro, viaje personal por el universo y las civilizaciones. ¿Por qué no se me ocurrió antes? Asimov pide que leamos y que aprendamos nosotros mismos, desde casa, con hipotéticos superordenadores conectados al mundo para uso personal, que ya existen desde hace tiempo en todos los hogares. Hawking me llevó a sus libros de divulgación científica; luego exploré por algunos programas de radio y televisión y me entusiaasmé con la neurociencia de la mano de Mariano Sigman y Oliver Sacks. ¡Ay, el gran Sacks, cómo valoraba la música! La empleó en sus terapias con increíbles resultados, y aquí la tenemos tan infravalorada... Bach, sé que lo adoras: ¡lo mandaste al espacio! ¡Lo mencionas en tu "Cosmos"! También amas a Beethoven, tejido musical en momentos cruciales de la serie. Con ambos músicos, de hecho, finaliza el capítulo 13 y último. Compartimos pasión, amigo. ¡Ven, que necesito abrazarte de nuevo! He llorado tanto con tu libro... Y me he sentido tan..., tan... grande y pequeña a un tiempo... Quasars y quarks, galaxias y átomos; y en un insignificante rinconcito nosotros, una anécdota cósmica. No sé cómo nos obstinamos durante tanto tiempo en ser el centro de la Creación, y todavía lo predican muchas religiones. También pretendemos trascender, buscar una finalidad, una inmortalidad... ¡Con lo aburrido que ha de ser! Hasta hace nada,  nuestra esperanza de vida era de unos 30 años; ahora la hemos duplicado de sobra. ¿Qué provoca esto? Inadaptación biológica, depresiones, hastío... ¡No estamos preparados! Como predijo Asimov, tenemos todos los cacharritos que queramos a nuestro servicio y sin embargo nos aburrimos, recurriendo a la psiquiatría. Yo misma colapsé y quise abandonarlo todo, pero Hawking me resucitó, entre otros. Si vamos a pasar vivos una minusculez, ¿a qué tanta prisa por destruir la vida? ¿Tanta evolución, combinación y recombinación de átomos de hidrógeno para autoinmolarnos? ¡No, no tiene sentido! No habría leído tu "Cosmos" si hubiese sucumbido; no habría conocido a Hawking; no habría gozado de la compañía de buenos amigos, ni de ratos estupendos con lecturas, música, paseos, viajes... Y ahora, en una madrugada de domingo, no estaría escribiéndote. ¡Oh, Carl! Necesito abrazarte de nuevo, y ya van tres. A veces me siento muy sola, muy incomprendida. Seres como tú me hacen ver que mi forma de pensar es lógica y que grandes hombres la comparten; pero... ¡Estáis lejos, o muertos! ¡Oh, cuánto os adoro! Ponéis la ciencia, la cultura en nuestras manos; nos la brindáis en bandejas de oro para que la degustemos a placer y gocemos de sus beneficios. ¡Qué magna obra de generosidad!
Te incluyo aquí la carta que escribí a Hawking, allá por mayo, cuando estaba alcanzando el horizonte de sucesos emocional. 
Aún me veía incomprendida y de golpe, en un extraño arranque, sentí que únicamente Hawking estaría capacitado para  entender mi angustia, mis pesares, mi soledad. Busqué esa comprensión a través de una misiva lanzada al ciberespacio, pero mientras la redactaba me di cuenta de que tampoco sería tan dramático si Hawking pensaba como los demás; como muchos que me ridiculizaron y denigraron, que me llamaron loca e ignorante. Ya daba igual, mientras que yo no renunciase a mi propia identidad y al progreso personal, buscando siempre la superación y contribuyendo, desde mi rinconcito, a mejorar el mundo. No tengo niños a los que acariciar, y a este paso nunca dispondré de pareja y descendencia. No me preocupa, aunque me obsesionara durante las crisis, cuando mi soledad se me hacía insoportablemente cruel. Pero, ¡Me está permitido ayudar a mis congéneres! Tal vez lo haga incluso con estas líneas, o com mis artículos "disuacidas" Y a diario con mis allegados, demostrándoles amor. ¡Qué insustancial se vuelve nuestra sociedad! Todo va muy rápido, cada uno se envuelve en su propia nebulosa y no interactúa. Los dispositivos móviles están haciendo mucho daño. ¡Qué pena! Una tecnología tan maravillosa en cualquier bolsillo, fatalmente usada. Tienes razón: no sabemos gestionar nuestros medios.
Carl, grande y sabio: ¡explícame por qué estoy llorando ahora! ¿Tal vez porque quisiera que estuvieses aquí, que me ilustrases, que tomases mi mano y me condujeras por el Cosmos? ¡Ayúdame! ¡Quiero seguir aprendiendo! Hay tanto por conocer... Pero siempre seré una gran ignorante, sobre todo en ciencias: nunca me enseñaron bien las matemáticas y me disuadieron haciéndome creer idiota. Si tal cosa ocurre durante la más tierna infancia, te puede dañar permanentemente. Ahora no soy buena con el cálculo mental; no tengo lógica; no sé operar; no puedo abstraer... ¡Ay, qué analfabetismo! ¡Perdóname, por favor! Quisiera ser capaz de procesar mejor la información para así poder comprenderos con mayor plenitud. Deseo llegar a la ciencia. ¡Y acabo de terminar "Cosmos", qué pena! Por suerte me quedan nueve episodios documentales que trataré de ver en inglés, si los encuentro, para estar contigo realmente y dejarme fascinar por tu propia voz. He descargado tus memorias del ciberespacio, así como "El cerebro de Broca" y la "conexión cósmica". Soy muy curiosa y los hojearé pronto. ¡Oh, escribes sobre el cerebro, con lo que me entusiasma! ¡Qué prodigio la evolución perpetrada en la corteza! Por cierto: las depresiones trastornan el nucleus accumbens del sistema límbico, anulando nuestra curiosidad y nuestro interés por carecer de estímulos y recompensas. ¡Cuántos suicidios podrían haberse evitado con la ayuda, el tratamiento necesarios! ¿Por qué suele culparse a los deprimidos de su enfermedad? ¡Otra carga más que soportar! Yo llegué a asfixiarme por la culpa; llegué a ansiar mi propia muerte como única liberación. ¡Carl, ayúdame! ¡No permitas que estalle en lágrimas! A propósito: ¡vas a odiarme por llorar tanto! No pretendía angustiarte ni enturbiar tu recuerdo, con todo lo que has hecho por mí, por nosotros. ¡Cuán desagradecida soy! Pero..., ¿me comprendes? ¿Me aceptas? ¡Sí, claro! Si la especie humana hubiera aprendido a tolerarse, a pesar de sus minúsculas diferencias... ¡Cuánto habría avanzado! Ahora no estaríamos hablando del Daesh, ni de Donald Trump, ni de atentados terroristas, violaciones, maltrato infantil o a la pareja, intolerancia religiosa o política...

El día se abre paso. Fuera canta un mirlo. Estoy en Inglaterra, en casa de un amigo de Cranfield. ¡Qué maravilla vivir en plena naturaleza! Le damos la espalda cada vez más, ¡y eso es tan malo...! Habitamos en cajitas superpuestas, circundados de estruendo y prisas; de gente que camina sin mirar, oye sin escuchar y habla sin comprender, empujando y rezongando. ¡No, no, no! ¿Es el ocaso de nuestro avance? ¿Sucumbiremos? El mirlo emite dos notas rítmicas, repitidas. Ahora acaba de cambiar su canción, con otro esquema. ¡Y otro! ¡Qué variedad! No se parece a la ballena yubarta. Me identifico con estos cetàceos porque el sonido me sirve para orientarme: ¿qué sería de mí, ciega, sin la ecolocalización? Al igual que a estos mamíferos, la contaminación acústica me perturba grandemente. ¡Oh, cuánto ruido hay en nuestra sociedad, real y figurado! Cada vez nos comunicamos menos, y algún día ni sabremos hacerlo. ¿Para eso tantos siglos de evolución del lenguaje? Orwell tenía razón: eliminamos palabras y, con ellas, los conceptos, las ideas.
¡Abrázame de nuevo, Carl! Hoy me encuentro especialmente triste: ¿sabrás perdonarme? Seguro que sí, porque eres tan sensible... Me identifico con esa sensibilidad, y como tú adoro y admiro los árboles. Un día soñé que estaba en el bosque, junto a uno de ellos,, y de pronto se desencadenó un incendio. Iba a salir corriendo, mas algo me detuvo: "Si este árbol va a morir, moriré con él!". Imbuida por tan fuerte determinación me abracé a su tronco. El fuego avanzaba rápidamente; podía olerlo, oír el crepitar  y sentir su calor. Sin embargo, yo permanecía impertérrita aferrada al árbol y a mi destino mientras lloraba por aquel nuevo daño infligido a la Naturaleza. Cuando, antes de ser alcanzada por las llamas, mi cerebro decidió arrojarme del sueño, pude comprobar con sorpresa que tenía los ojos anegados en lágrimas.

¡Oh,Adorado, humanísimo Carl! ¿Me dejas llorar sobre tu hombro? ¡No lo entiendo! Ni siquiera cuando escribí a Hawking sucumbí tanto! Bueno, es que... ¡Se trata de la emoción! Me has conmovido hasta el tuétano con tu libro, ese poético canto a la vida. Si hubiese mucha más gente como tú en este pálido planeta, nuestra especie y todas las que lo habitan tendrían más esperanza, más posibilidades de no autoinmolarse. ¡Pero no! Si pudieras ver lo que está ocurriendo ahora..., lo que ha sucedido en estos años... Aunque tu época anduvo bastante más convulsa, con la amenaza nuclear ciñéndose sobre vuestras cabezas. ¡Viste de lejos la II Guerra Mundial, y las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki! También la partida de ajedrez a ambos lados del Telón de Acero, con el muro de Berlín, la Stasi, la caza de brujas, las horrendas, espeluznantes purgas soviéticas, el maoísmo, el salvaje y gratuitamente cruento apocalipsis de Vietnam, las guerras de Irak y Afganistán...! ¿Vivías aún cuando los talibanes destruyeron los budas? Fue el año de tu muerte, si no recuerdo mal. ¡Ah, olvidaba el genocidio de Uganda! ¡Y Pol Pot, y las terribles dictaduras sudamericanas, con torturas y muertes orquestadas por un cruento Estado del terror! Esos torturadores... ¿Por qué? ¿No los acariciaron en su infancia? ¿Cómo podían permanecer impertérritos mientras infligían un lento, aniquilador daño a sus víctimas? ¡Igual que los nazis! ¡O los "interrogadores" de Guantánamo! Trump defiende ahora estas prácticas en público: ¡no puedo creerlo! ¿También lo maltrataron cuando era niño? ¡Explícamelo! ¿Por qué nos deleitamos con el padecimiento ajeno? ¡Ven, aplaca mi llanto! ¡Consuélame de algún modo! "Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen". Seguro que tú también adorabas esta magna obra de Bach, que plasma el sufrimiento humano con toda su crudeza, y la injusticia, la barbarie en general. No importa que el papel protagonista lo desempeñe Jesús, podría haber detentado cualquier otro nombre; el de la especie humana al completo víctima de la sinrazón de sus propios miembros. A veces también me planteo qué pensaría un observador extraterrestre mucho más civilizado, cómo lamentaría nuestra intolerancia y nuestra barbarie; el daño que causamos a la Tierra; los esfuerzos por invertir en armamento y afanarnos en cruentas guerras o gobiernos de terror, en lugar de querernos, amarnos, consolarnos, acariciarnos y cuidar un planeta que ha llegado tan lejos, una inteligencia tecnológica adolescente que vive en él. ¡Pobre pequeño mundo! ¿Cuál será su inmediato destino?

Te dejo, querido Carl; no es mi deseo molestarte o atribularte. Pero... ¡Aguarda! ¿Prometes seguir iluminando mi senda hacia el conocimiento? ¿Prometes no abandonarme, no dejarme sucumbir, colapsar de nuevo? Hawking tampoco lo permitiría; ni Asimov; ni... ¿Por qué habéis muerto tan pronto? Hawking ha cumplido 75, él sí nos honra con su presencia. Algún día lo abrazaré como merece; pero a ti... ¡Sólo puede ser figurado, y lo lamento!
¡Gracias, muchas gracias por tu contribución al progreso humano! Te adoro. Ahora mismo abro el libro y vuelvo a oír tu voz, a través de la distancia y el tiempo. ¡Ven, dime que llorar no tiene sentido! ¡Persuádeme del gasto de energía innecesario! ¡Repíteme que hay mucho por descubrir en nuestro Cosmos, que es absurdo dejarse cegar por las lágrimas y no contemplarlo! ¡Abrázame! ¡Tómame de la mano y condúceme por lo grande y lo pequeño! ¡Haz que me asombre ante la majestuosidad de un árbol y el melodioso canto de un pájaro! ¡Explícame cómo se ven las estrellas, cómo se percibe una galaxia o se descubre una partícula subatómica! ¡Déjame ver a través de tus ojos sensibles y ávidos de conocimiento! ¡No permitas que me venza el pesimismo! ¡Guíame!




Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: ?sustancia estelar que medita sobre las estrellas? Conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos.
Carl Sagan: "Cosmos".
Por mi parte, me gusta vivir en un universo que encierra aún mucho de desconocido y que, al mismo tiempo, es susceptible de llegar a ser interpretado. Un universo del que lo conociéramos todo sería estático y deprimente, tan aburrido como el cielo que nos prometen ciertos teólogos pobres de espíritu.
Carl Sagan: "El cerebro de Broca".

sábado, 25 de febrero de 2017

!Veo al coro del King's College en Cambridge!




Sobre el río Cam

 Hoy he vuelto a mi querida ciudad de Cambridge para ver un oficio de Vísperas (Evensong) con el coro del King's College: ¡todo un privilegio!
Llegamos poco antes de las cuatro, con lloviznas. Me encantan los días nublados y ese olor a humedad. Encuentro a Cambridge muy tranquila, al contrario del tremendamente estresante jaleoque caracteriza a muchas ciudades españolas. Había bicicletas por doquier: ¡claro! En un sitio tan llano... Podríamos bautizarla como "la ciudad de colinas planas".

Curiosa escultura. Cambridge

 Albergaba la esperanza de cruzarme con mi amigo Stephen Hawking, pero no ocurrió: ¿Andará también hoy por aquí o habrá ido a impartir conferencias a cualquier parte del mundo? ¡Oh, querido profesor Hawking! Estoy terminando "Cosmos". Tú tuviste la fortuna de conocer a carl Sagan: ¡incluso prologó tu breve historia del tiempo! ¡Qué gran hombre! ¿Verdad? ¡Cuánta sensibilidad, cuánto amor por el saber! Cuando acabe este artículo, le escribiré: la carta que nunca podrá leer. ¿Por qué tengo tantos amigos muertos?

La carretera de Herschel

Mañana es el día de las enfermedades raras. ¿Han dejado algún día libre en el año? Imagino que habrá muchos dedicados a varios hechos simultáneos, si no no dan abasto con sólo 365 disponibles. ¿Servirán de algo tantas efemérides? Creo que más bien conducen a la sobresaturación. De todos modos expreso mi deseo de que aumenten los fondos para investigar estas dolencias minoritarias. ¡Qué curioso es el cerebro! ¿Por qué motivo puede negarse a obedecer las órdenes del movimiento? ¿Por qué te privó de él; a ti, tan genial? ¿Qué falla en tu química?

El "Cronófago", un reloj original


Había mucha cola para entrar a la capilla del King's College, pero los menos eran los fieles: ¡casi todos turistas! !Y hasta niños de tres y cuatro años. Sin eembargo, nadie molestó con ruidos y toses; tampoco en el concierto de órgano que escuchamos justo después. ¡Así puedo concentrarme plenamente en la música! En España, por desgracia, he de sufrir a los impacientes maleducados que parecen tener alergia al silencio. El otro día en Sevilla, en "La Flauta Mágica", estuve a punto de lanzar una indignada exclamación de fastidio. "¡Señores: a los conciertos se viene ya tosidito de casa!".

Enrique VIII en la fachada


Hemos de agradecer a la religión cristiana las músicas que ha inspirado. Claro que, sin ella, igual hubiéramos compuesto cantatas a los planetas y las estrellas, a la belleza de un paisaje o a la conmovedora ternura de un niño pequeño...
¡Oh, mi querido coro del King's College, en directo! Estábamos un poco lejos y la acústica no era muy buena, pero... ¡Qué maravilla! Sobre todo un pasaje con dos niños soprano solistas. Al final interpretamos todos un himno. Yo no tenía la letra, lo hice "a bocca chiusa". Me enteré después de que hubiera podido pedir los textos en Braille. ¡Bravo! Cambridge, ciudad accesible. Me encanta la maqueta que tienen al lado del Trinity College, con la zona del centro. En ella he podido apreciar la forma alargada de la capilla del King's.

Programa del concierto


Me he hecho una foto junto al Corpus Clock, y al lado del cartel anunciador de la calle William Herrschel. ¡Sí! El músico alemán que, a la vejez, leyó un libro de astronomía, se interesó por esta ciencia y descubrió Urano. ¡Genial, ciertamente!
En nuestro camino hacia el coche, con viento, siete grados y unas tímidas gotas de agua, pasamos junto al Caius College. ¡Amigo Hawking! Sé que algún día nos encontraremos en persona. ¿Lo deseas tanto como yo? Imagino que no, pues tu cohorte de admiradores es gigantesca y yo sólo represento un mínimo porcentaje. En cualquier caso, quiero que sepas que te profeso un inmenso cariño y una gratitud suma por haber contribuido en gran parte a mi resurrección. ¡Gracias, muchas gracias! Y..., ¡Hasta pronto!

viernes, 17 de febrero de 2017

Adiós, mundo cruel: niños suicidas por acoso escolar.


Crónicas: La cadena del silencio. RTVE.La historia de Lucía en El Mundo. Si me queréis ver, tendréis que ir a mi tumba. El pasado mes de enero se quitaba la vida Lucía, una niña murciana de 13 años, guapa e inteligente, insultada y denigrada durante mucho tiempo por sus compañeros de escuela: "¿quién se va a sentar hoy con la gorda?". La despreciaban, la empujaban y la dejaban sola. El cambio de centro no sirvió de mucho, porque la niña ya había sido anulada y las secuelas continuaban allí; además de sus antiguos compañeros, si bien ya no en el Instituto.
Hace unos meses, su madre descubrió un diario en el que anunciaba repetidamente que estaba harta de sufrir, que se encontraría mejor muerta: "Estoy mal, y ahora sólo quiero descansar. Voy a llorar hasta dormir. Buenas noches, a quien pueda tenerlas". "A veces el silencio es el mejor de los gritos". "Se me caían lágrimas, pero nadie se dio cuenta: como siempre. Hay veces que quisiera encerrarme en una bola y no salir nunca".
Se alertó al centro de enseñanza sin que, al parecer, y ciñéndonos a declaraciones de los padres, tomase demasiadas medidas. Por supuesto no quiero decir que los institutos y profesores seamos los responsables últimos de estos desastres y lamento que se nos exija tan a menudo algo fuera de nuestro control, máxime cuando los niños no ponen en conocimiento el drama que atraviesan: ¡no se puede adivinar! Pero, por supuesto: ¡que nadie le reste importancia! ¡Que no escurran el bulto afirmando simplemente que se trata de "cosas de críos"! ¡Basta ya!
¡Lucía es una víctima más de esta sociedad bárbara que estamos creando! Nos inmunizamos ante la violencia porque es habitual, porque la tenemos en las pantallas todo el día; bien en televisión (películas, noticiarios, series) o en los deleznables juegos de videoconsolas. Internet es una puerta abierta al mundo con toda su crudeza, y nuestros hijos, aún carentes de criterio e indefensos, son arrojados a él. La ley del más fuerte prevalece en las escuelas y otros grupos sociales: domina el violento, el que grita, el que insulta y denigra, el chulito fanfarrón. Las víctimas suelen ser personas tímidas, o muy inteligentes (consideradas excéntricas), o discapacitadas (bien físicas o intelectuales). Estos cobardes matones atacan al débil, al que no los delatará. Así, los críos son condenados a sufrir en silencio el peor de los calvarios..., hasta que explotan.
Por favor: ¡frenemos tamaña lacra! ¡Denuncien! No ya ante el colegio: ¡en la Fiscalía! Y vosotros, queridos niños: ¡no estáis solos, recordadlo! ¡No os calléis! ¡Nunca! ¿Me oís? ¡Nunca! ¡Os apoyamos! ¡Os apoyaremos en todo momento! No tengáis miedo y confiad en quien os quiere, en quien os puede auxiliar. ¡No os quitéis la vida, os ruego! ¡Jamás! ¡Bajo ningún concepto! Miradme y escuchad con atención: si os matáis, ya no habrá nada. En cambio, la situación actual puede acabar pronto; sobre todo si nos ayudáis a ponerle coto con vuestra delación. ¡Hacedlo, no esperéis más! Cielos, ¡queremos veros vivir; crecer; perseguir vuestros sueños! ¡No sucumbáis! ¡Sois muy, muy valiosos! ¡Esos idiotas no pueden derrotaros, no se lo permitamos! ¿Qué pasa si os sentís distintos? ¿Con quiénes queréis igualaros? No imitéis a nadie: ¡sed vosotros mismos! ¡Viva la diferencia! ¿Os cuento un secreto? Muchos acosadores hacen daño por pura envidia. Además son unos cobardes: ¡unos despreciables cobardes! ¡Estáis muy por encima de ellos, queridos! No merecen ni un minuto más de vuestro tiempo; de vuestro sufrimiento; de vuestras lágrimas. ¡No os rindáis!
Van mi abrazo y mis ánimos para chavales, familias y amigos.
Teléfono de Atención a Niños y Adolescentes.
Línea de prevención del suicidio centralizada (España): 902500002. No implica costes para el usuario a pesar del prefijo, pues desvía a los números provinciales.
Superdotados y acoso escolar.
Los discapacitados, grupo de riesgo.
 

Hyperloop: viajando por un tubo.


Entrevista radiofónica a Manuel Martínez, diseñador de uno de los proyectos.
¿Os imagináis allá por 2037, viajando de Sevilla a Barcelona en menos de una hora, en unas cápsulas que se desplacen, sin conductor y con energía absolutamente limpia, por el interior de tubos al vacío propulsados mediante levitación magnética y motores de inducción? Eso es Hyperloop, el transporte del futuro. En agosto se decidirá quién ha ganado el proyecto de diseño, que se presentó a concurso. Algunos estudiantes españoles de grado y máster decidieron probar suerte con sus ideas: ¿tendrán éxito? Dentro de diez años, Hyperloop se destinará al transporte de mercancías, ¡y las personas lo usaremos en unas dos décadas! ¡Huy! Con lo que yo viajo, me vendría de escándalo. Entonces tendría alrededor de sesenta, y espero que mis ganas de conocer mundo permanezcan inalteradas.
Desde aquí expreso mi deseo de que estos jóvenes españoles cosechen mucho éxito, independientemente de si ganan o no la apuesta Hyperloop. Nuestra ciencia necesita muchas inyecciones, mas parece ser que los presupuestos van a ir destinados a defensa en detrimento del progreso. Seremos unos burros que se peleen mucho, retrocediendo así en nuestra concepción del universo y dando pasos firmes hacia un desastre seguro. ¿Vamos a arrojar por tierra tantos avances como ha alcanzado el Homo Sapiens Sapiens a lo largo de miles de años? ¡Sería imperdonable!
VIVAT SCIENTIA!

miércoles, 8 de febrero de 2017

José Luis Pérez de Arteaga: IN MEMORIAM.


Escuchar programas especiales.
¿Quién no lo ha visto alguna vez en un festival importante, en un concierto de cualquier ciudad de España? ¿Quién no ha oído su voz en televisión y no se ha deleitado ante su vasta cultura y sus ilustrativos comentarios? ¿Quién no ha crecido con la banda sonora de "El mundo de la fonografía"? ¿Quién no se ha maravillado ante su constancia, su persistencia, su perseverancia, la continuidad durante más de treinta años en nuestra emisora clásica? Sí, es él: Pérez de Arteaga, que nos ha dejado esta noche a los 66 años. Radio Clásica experimenta hoy un vacío que tardará en llenarse, porque Arteaga, si bien colaborador, es un histórico. Su labor ha resultado encomiable, de manera que hemos perdido a un crítico musical de primer orden.
Siempre invade una gran tristeza ante la muerte de personalidades, por más que sepamos que sin ella tampoco habría vida; que es el fin natural de todo individuo. Pero las despedidas son tristes, muy tristes. Cuando un artista, un científico, un grande en general nos abandona, parte de nosotros se rebela implorando una suerte de eternidad para él: "¡los genios no deberían morir! O, al menos, no tan pronto" -pensamos.
La Parca es democrática, llega para todos; aunque algunos gocen de mayor calidad de vida, de más años; aunque algunos sepan aprovechar mejor el tiempo o compartir con nosotros sus dotes. Arteaga, pues, estará siempre vivo: en el recuerdo y en las innumerables grabaciones; en el cariño de compañeros y oyentes a lo largo de las décadas. Ahora podrá retransmitir para nosotros el concierto de los coros celestiales, y Apolo y las Musas tocarán para él.

SIT TIBI TERRA LEVIS.
Por cierto, José Luis: tenías toda la razón. Se está muriendo gente que no se había muerto antes.